miércoles, 9 de noviembre de 2011

Sobre la evolución.

Este es un fragmento que leí en el libro "Los versos satánicos" de Salman Rushdie:

"...En la radio, Eugene Dumsday hablaba de las lagunas de los restos fósiles... estas faltas eran el caballo de batalla del creacionismo: si lo de la selección natural era verdad ¿En dónde estaban las mutaciones casuales descartadas? ¿Dónde estaban los niños monstruos, las crías deformes, de la evolución? Los fósiles no soltaban prenda. Ni un solo caballo de tres patas. Inútil sugerir que los restos fósiles son una especie de archivo. Además, dsde Darwin la teoría de la evolución ha recorrido un largo camino. Ahora se argumenta que en las especies se producen cambios no del modo ciego y casual que se creía al principio, sino a grandes saltos. La historia de la vida no es un avance desordenado... sino algo violento, una cosa de transformaciones dramáticas y acumulativas: según la vieja fórmula, más revolución que evolución".

Me hizo pensar en varias cosas, una, que si bien es cierto que el registro fósil muestra discontinuidades, más o menos se puede "armar" la secuencia de cambios que siguió el bicho que estamos estudiando, sin embargo pareciera que hay sitios "temporales" en el registro donde se pierde al pista y ciertamente es como si estuviéramos viendo un salto en la evolución "gradual y continua" del tal bicho, hasta la fecha, sólo el registro fósil del caballo está completo, es decir, paso a paso, evidenciando cada uno de sus cambios evolutivos. Todos los demás bichos presentan estas lagunas en su registro. ¡Vamos! Que todo mundo ha escuchado hablar del "eslabón perdido" de los homínidos. No especificaré más en esto o no terminaré nunca.
Dos, es verdad, en ese registro fósil no se han encontrado bichos "mutantes", o monstruos, como los llamarían los legos. No se ha encontrado el fósil de un caballo de tres patas, o al que le falten huesos, qué se yo... quiero creer que fueron bichos que se murieron a muy temprana edad y quedaron abandonados por ahí, en un sitio donde no se fosilizaron o donde fueron devorados hasta los huesos o donde sea imposible que se nos ocurra buscar. Pero, al menos en lechos fosilíferos que evidencian que ahí vivieron esos animales de manera habitual, debería de haber alguno deforme, después de todo, la mutación es una acción común en la naturaleza y es, de hecho, un mecanismo de evolución.
Finalmente, ¿qué pasa con las "pequeñas mutaciones" benéficas? No son evidenciadas por nada. Una mutación que cause deformación o enfermedad es evidente, porque al notar algo extraño en el bicho que la presente será estudiada. Una mutación que, por ejemplo, cause que un niño metabolice mejor las grasas y no engorde, no será tomada como algo extraño. Quizá sea explicada su condición como que no tiene tendencia a engordar y será pasada por alto, sin embargo, qué tal que este niño haya dado un paso en favor de la evolución y sea el principio de una especie esbelta... para cuando esto suceda, que el ser humano sea esbelto "por naturaleza" se habrá perdido la pista de dónde surgió este cambio que benefició a toda la especie. Otra cosa sería que es niño naciera con una mutación que le haya dotado de branquias, además de pulmones, y pueda respirar bajo el agua también. Todos nos volveríamos locos y sería estudiado hasta que lográsemos dotar a todo el género humano de branquias ¿o no?
Todo esto viene también a colación por un escrito que publicó el profesor Daniel Rojas en el boletín que estamos haciendo en la Academia de Biología y Química, el "ARN mensajero" (que pronto subiré a este espacio), donde se preguntaba  "¿Qué hace que los seres vivos evolucionen?" y agrega que sabemos que hay evolución porque podemos ver sus evidencias, como el registro fósil, precisamente, y sabemos de qué maneras se da la evolución pero la gran duda es ¿Qué es lo que hace cambiar a los seres vivos, por qué evolucionan? Y nos invita a todos, biólogos o no,  a reflexionar en estas cuestiones.