Este es un fragmento que leí en el libro "Los versos satánicos" de Salman Rushdie:
"...En la radio, Eugene Dumsday hablaba de las lagunas de los restos fósiles... estas faltas eran el caballo de batalla del creacionismo: si lo de la selección natural era verdad ¿En dónde estaban las mutaciones casuales descartadas? ¿Dónde estaban los niños monstruos, las crías deformes, de la evolución? Los fósiles no soltaban prenda. Ni un solo caballo de tres patas. Inútil sugerir que los restos fósiles son una especie de archivo. Además, dsde Darwin la teoría de la evolución ha recorrido un largo camino. Ahora se argumenta que en las especies se producen cambios no del modo ciego y casual que se creía al principio, sino a grandes saltos. La historia de la vida no es un avance desordenado... sino algo violento, una cosa de transformaciones dramáticas y acumulativas: según la vieja fórmula, más revolución que evolución".
Me hizo pensar en varias cosas, una, que si bien es cierto que el registro fósil muestra discontinuidades, más o menos se puede "armar" la secuencia de cambios que siguió el bicho que estamos estudiando, sin embargo pareciera que hay sitios "temporales" en el registro donde se pierde al pista y ciertamente es como si estuviéramos viendo un salto en la evolución "gradual y continua" del tal bicho, hasta la fecha, sólo el registro fósil del caballo está completo, es decir, paso a paso, evidenciando cada uno de sus cambios evolutivos. Todos los demás bichos presentan estas lagunas en su registro. ¡Vamos! Que todo mundo ha escuchado hablar del "eslabón perdido" de los homínidos. No especificaré más en esto o no terminaré nunca.
Dos, es verdad, en ese registro fósil no se han encontrado bichos "mutantes", o monstruos, como los llamarían los legos. No se ha encontrado el fósil de un caballo de tres patas, o al que le falten huesos, qué se yo... quiero creer que fueron bichos que se murieron a muy temprana edad y quedaron abandonados por ahí, en un sitio donde no se fosilizaron o donde fueron devorados hasta los huesos o donde sea imposible que se nos ocurra buscar. Pero, al menos en lechos fosilíferos que evidencian que ahí vivieron esos animales de manera habitual, debería de haber alguno deforme, después de todo, la mutación es una acción común en la naturaleza y es, de hecho, un mecanismo de evolución.
Finalmente, ¿qué pasa con las "pequeñas mutaciones" benéficas? No son evidenciadas por nada. Una mutación que cause deformación o enfermedad es evidente, porque al notar algo extraño en el bicho que la presente será estudiada. Una mutación que, por ejemplo, cause que un niño metabolice mejor las grasas y no engorde, no será tomada como algo extraño. Quizá sea explicada su condición como que no tiene tendencia a engordar y será pasada por alto, sin embargo, qué tal que este niño haya dado un paso en favor de la evolución y sea el principio de una especie esbelta... para cuando esto suceda, que el ser humano sea esbelto "por naturaleza" se habrá perdido la pista de dónde surgió este cambio que benefició a toda la especie. Otra cosa sería que es niño naciera con una mutación que le haya dotado de branquias, además de pulmones, y pueda respirar bajo el agua también. Todos nos volveríamos locos y sería estudiado hasta que lográsemos dotar a todo el género humano de branquias ¿o no?
Todo esto viene también a colación por un escrito que publicó el profesor Daniel Rojas en el boletín que estamos haciendo en la Academia de Biología y Química, el "ARN mensajero" (que pronto subiré a este espacio), donde se preguntaba "¿Qué hace que los seres vivos evolucionen?" y agrega que sabemos que hay evolución porque podemos ver sus evidencias, como el registro fósil, precisamente, y sabemos de qué maneras se da la evolución pero la gran duda es ¿Qué es lo que hace cambiar a los seres vivos, por qué evolucionan? Y nos invita a todos, biólogos o no, a reflexionar en estas cuestiones.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
domingo, 19 de junio de 2011
miércoles, 8 de junio de 2011
Material Didáctico de Biología II
Para ver el contenido del material didáctico, hacer clic en el siguiente enlace:
lunes, 6 de junio de 2011
A mis alumnos
A MIS ALUMNOS
Hay días en los que me pongo a reflexionar si en verdad la única que “enseña” en clases soy yo y me sorprende cuando hago un recuento de las cosas que he aprendido de mis alumnos, en las aulas que suelen ser los pasillos del plantel. Ellos por supuesto, no me creen. Por eso aquí enlisté solo unos cuantos ejemplos de lo que he aprendido de mis estudiantes:
Me han enseñado…
-que la juventud no es cuestión de edad sino de actitud, pues es en realidad un estado de ánimo.
-que no importa la magnitud de mis problemas, siempre puedo afrontarlos con una sonrisa.
-que no lo sé todo. De hecho, nadie lo sabe todo.
-que puedo hacer chistes hasta con, y de, mi depresión.
-que también los libros se pueden equivocar.
-que la patineta no es moda, sino toda una ciencia: un estudiante de física me explicó (y demostró) varias ecuaciones con su tabla.
-que si un laberinto no tiene una salida, bien puedo construirle una.
-que tengo –mucho- sentido del humor.
-que se pueden clonar plantas sin necesidad de un súper laboratorio y técnicas sutiles.
-que el Heavy Metal es mucho más que “sólo ruido”.
En fin, creo que debo de agradecer que si no existieran los estudiantes, yo nunca hubiera sabido lo agradable que puede resultar la enseñanza y, lo más seguro, es que ahora estuviera recluida en una vieja y oscura casona, entre libros enmohecidos y con un cuervo en el hombro escribiendo cuentos oscuros y terroríficos en mi soledad… nada motivante ¿verdad?
Escrito hace 15 años, con motivo del Día del Estudiante.
Gladys Neri Colin.
Hay días en los que me pongo a reflexionar si en verdad la única que “enseña” en clases soy yo y me sorprende cuando hago un recuento de las cosas que he aprendido de mis alumnos, en las aulas que suelen ser los pasillos del plantel. Ellos por supuesto, no me creen. Por eso aquí enlisté solo unos cuantos ejemplos de lo que he aprendido de mis estudiantes:
Me han enseñado…
-que la juventud no es cuestión de edad sino de actitud, pues es en realidad un estado de ánimo.
-que no importa la magnitud de mis problemas, siempre puedo afrontarlos con una sonrisa.
-que no lo sé todo. De hecho, nadie lo sabe todo.
-que puedo hacer chistes hasta con, y de, mi depresión.
-que también los libros se pueden equivocar.
-que la patineta no es moda, sino toda una ciencia: un estudiante de física me explicó (y demostró) varias ecuaciones con su tabla.
-que si un laberinto no tiene una salida, bien puedo construirle una.
-que tengo –mucho- sentido del humor.
-que se pueden clonar plantas sin necesidad de un súper laboratorio y técnicas sutiles.
-que el Heavy Metal es mucho más que “sólo ruido”.
En fin, creo que debo de agradecer que si no existieran los estudiantes, yo nunca hubiera sabido lo agradable que puede resultar la enseñanza y, lo más seguro, es que ahora estuviera recluida en una vieja y oscura casona, entre libros enmohecidos y con un cuervo en el hombro escribiendo cuentos oscuros y terroríficos en mi soledad… nada motivante ¿verdad?
Escrito hace 15 años, con motivo del Día del Estudiante.
Gladys Neri Colin.
martes, 31 de mayo de 2011
Los saberes de mis estudiantes
LOS SABERES DE MIS ESTUDIANTES EN EL USO DE LAS TIC.
Es impresionante lo que saben los estudiantes en general sobre las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Aunque ellos las usan más frecuentemente para comunicarse que para estar informados.
Empezando con el uso creciente de teléfonos móviles, ellos actualmente han cambiado hacia los modelos que pueden usar internet dejando de lado los modelos básicos que sólo “hacen llamadas” y “mandan mensajes” cortos de texto. Los prefieren con cámara fotográfica y de video y otros accesorios como el “bluetooth” e “infrarrojo”, que sirven para transferir datos de audio y video de móvil a móvil, o a una computadora sin que les cueste por el envío de los mismos. En el caso de los modelos que pueden captar internet, muchos bajan programas gratuitos para esto, pues el servicio de internet para telefonía celular es muy caro todavía y las compañías que lo proporcionan es “a prueba” y por corto tiempo. La internet desde los teléfonos móviles es utilizada más que nada para conectarse a las redes sociales con fines de entretenimiento.
En el caso de la internet en las computadoras, lo usan más para comunicarse que para informarse, a no ser de algunas tareas que impliquen la búsqueda de información documental y datos específicos. Básicamente prefieren usar los buscadores con base en palabras clave. El mayor inconveniente que yo le he encontrado a este hábito es que no discriminan la información, sino que “bajan” todo lo que tiene que ver con el tema sin leerlo y lo imprimen así. En este caso mi estrategia ha sido la de solicitar resúmenes para los cuales les enlisto la información que deben llevar y varios términos o palabras clave y su relación entre sí. Por otro lado, el resumen debe ser escrito “en sus propias palabras”, lo que hayan entendido más que lo que dice el sitio, blog o vínculo que hayan consultado y, por supuesto, la cita de la fuente. Curiosamente algunos han preferido volver a los libros, pues es menor la información que tienen que revisar y usualmente más concisa.
Básicamente todos manejan los buscadores muy bien, en este caso cualquier estrategia viene sobrando.
Otro caso es el de los llamados “ grupos” que se pueden formar en algunos sitios de correo electrónico. En este caso, desde la cuenta de correo se crea un grupo, en mi caso, un grupo de estudio que funciona como un “blog” en el cual se puede subir información relevante del curso (programas, apuntes, formatos de prácticas, etc) que los estudiantes pueden consultar cuando sea necesario, siempre y cuando pertenezcan a ese grupo, para ello, es necesario enviarles la invitación a su correo electrónico y ellos deben de aceptarla. También es posible que ellos suban información, como reportes de prácticas, tareas y trabajos que no puedan entregar en persona por cualquier motivo, mismos que se les revisan y califican ahí mismo. Es necesario precisar que a esto del grupo desde el correo de “Hotmail” le hallamos mayor aplicabilidad justamente en casos en los cuales el alumno se ha visto impedido de asistir al plantel, como es el caso de una alumna que está embarazada y a quien le dictaminaron que está en situación de “alto riesgo”, pero es una alumna muy cumplida y que va muy bien, por lo que no sería justo que por causas ajenas a su voluntad pierda el curso y las calificaciones que hasta ahora ha obtenido.
Hasta ahora, esta es la única estrategia que estamos por utilizar. Son pocos los estudiantes que no manejan esto de los grupos, pero se hicieron parejas y equipos para trabajarlo y que todos sepamos por lo menos lo más básico, con lo que se pueda trabajar vía internet pero sin menoscabar las sesiones presenciales.
Es impresionante lo que saben los estudiantes en general sobre las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Aunque ellos las usan más frecuentemente para comunicarse que para estar informados.
Empezando con el uso creciente de teléfonos móviles, ellos actualmente han cambiado hacia los modelos que pueden usar internet dejando de lado los modelos básicos que sólo “hacen llamadas” y “mandan mensajes” cortos de texto. Los prefieren con cámara fotográfica y de video y otros accesorios como el “bluetooth” e “infrarrojo”, que sirven para transferir datos de audio y video de móvil a móvil, o a una computadora sin que les cueste por el envío de los mismos. En el caso de los modelos que pueden captar internet, muchos bajan programas gratuitos para esto, pues el servicio de internet para telefonía celular es muy caro todavía y las compañías que lo proporcionan es “a prueba” y por corto tiempo. La internet desde los teléfonos móviles es utilizada más que nada para conectarse a las redes sociales con fines de entretenimiento.
En el caso de la internet en las computadoras, lo usan más para comunicarse que para informarse, a no ser de algunas tareas que impliquen la búsqueda de información documental y datos específicos. Básicamente prefieren usar los buscadores con base en palabras clave. El mayor inconveniente que yo le he encontrado a este hábito es que no discriminan la información, sino que “bajan” todo lo que tiene que ver con el tema sin leerlo y lo imprimen así. En este caso mi estrategia ha sido la de solicitar resúmenes para los cuales les enlisto la información que deben llevar y varios términos o palabras clave y su relación entre sí. Por otro lado, el resumen debe ser escrito “en sus propias palabras”, lo que hayan entendido más que lo que dice el sitio, blog o vínculo que hayan consultado y, por supuesto, la cita de la fuente. Curiosamente algunos han preferido volver a los libros, pues es menor la información que tienen que revisar y usualmente más concisa.
Básicamente todos manejan los buscadores muy bien, en este caso cualquier estrategia viene sobrando.
Otro caso es el de los llamados “ grupos” que se pueden formar en algunos sitios de correo electrónico. En este caso, desde la cuenta de correo se crea un grupo, en mi caso, un grupo de estudio que funciona como un “blog” en el cual se puede subir información relevante del curso (programas, apuntes, formatos de prácticas, etc) que los estudiantes pueden consultar cuando sea necesario, siempre y cuando pertenezcan a ese grupo, para ello, es necesario enviarles la invitación a su correo electrónico y ellos deben de aceptarla. También es posible que ellos suban información, como reportes de prácticas, tareas y trabajos que no puedan entregar en persona por cualquier motivo, mismos que se les revisan y califican ahí mismo. Es necesario precisar que a esto del grupo desde el correo de “Hotmail” le hallamos mayor aplicabilidad justamente en casos en los cuales el alumno se ha visto impedido de asistir al plantel, como es el caso de una alumna que está embarazada y a quien le dictaminaron que está en situación de “alto riesgo”, pero es una alumna muy cumplida y que va muy bien, por lo que no sería justo que por causas ajenas a su voluntad pierda el curso y las calificaciones que hasta ahora ha obtenido.
Hasta ahora, esta es la única estrategia que estamos por utilizar. Son pocos los estudiantes que no manejan esto de los grupos, pero se hicieron parejas y equipos para trabajarlo y que todos sepamos por lo menos lo más básico, con lo que se pueda trabajar vía internet pero sin menoscabar las sesiones presenciales.
lunes, 30 de mayo de 2011
Mi confrontación con la docencia

MI CONFRONTACIÓN CON LA DOCENCIA
Habitualmente uno “se avienta” a hacer algo sin casi pensar en lo que va a ser, si uno es optimista piensa que todo ira a las mil maravillas porque “aprendemos fácil” y bueno, todo es siempre para mejorar; si uno es pesimista, sólo piensa en que pueden haber cosas peores pero espera que no le pasen. El hacer este ejercicio de “reconocimiento” de la forma en que venimos realizando nuestra labor docente puede resultar siempre ser muy valioso, de tal suerte que nos permite localizar de manera puntual nuestras posibles fallas y así bosquejar nuevas maneras de llevar a buen puerto y de la mejor manera nuestra labor, además de irla mejorando con la ayuda de nuestros alumnos, por supuesto.
Cuando uno escoge una carrera universitaria tiene ciertas expectativas que no siempre se van a cumplir. Pero en mi caso, desde la secundaria me sentí atraída por la Biología, aunque también por la Astronomía. Al ser mis padres profesores de primaria (y eventualmente casi toda mi familia terminó en el magisterio) ya sentía también la vocación de la enseñanza, todo el tiempo jugaba a “enseñar”, a mis hermanos menores, amigos, mascotas y hasta mis muñecos, vamos, en casa teníamos pizarrón y pupitres, tan así era la entrega de mis padres a su labor que obviamente era natural para mi. En la preparatoria ya me había decidido por la Biología, viendo el éxito que fue para mí su estudio en la secundaria: me veía haciendo básicamente trabajo de campo, eso era lo que yo quería hacer, influenciada en gran parte por los documentales que suele ver uno en televisión. Sin embargo, ya cuando ingresé a la Universidad, había delimitado mis tres opciones para ejercer la Biología: deseaba ser “bióloga de campo” en primer lugar, “bióloga de pizarrón” en segundo y “bióloga de laboratorio” como tercera opción.
La primera la satisfice con las prácticas de campo, que si bien fueron pocas, para mi fueron experiencias invaluables. Al vivir en una ciudad (y en un país donde la investigación en campo no es considerada como prioritaria), no hubo forma de dedicarme a eso. La manera en que se manejan los proyectos en el país no garantiza que se va a tener trabajo constante, además de que es necesario tener una buena conexión con las personas que dirigen dichos proyectos.
Mi servicio social y proyecto de tesis “accidental” (porque simplemente se dio la oportunidad de hacerla) fue en el área de Ciencias de la Salud, en el Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubirán, en esa época catalogado como “el mejor instituto de investigación de América Latina” (para mi esto fue un privilegio que me enorgullece, pues como han de suponer, sólo aceptaban alumnos con “promedio de excelencia” y yo ni por casualidad tenía algo así), sin tener en mente quedarme estuve a prueba dos semanas y terminé haciendo un servicio social de dos años, el tiempo pasa rapidísimo cuando uno está a gusto en algún lugar. Bien, ahí cumplí el propósito de ser “bióloga de laboratorio”, la investigación es realmente fascinante, máxime cuando es experimental. Mantiene la mente siempre ocupada, todos los días se aprende algo nuevo y me hubiera quedado ahí de no ser porque cambian los directivos y surgen todo tipo de intrigas entre el personal y los sub alternos para ocupar las “sillas grandes”. Nunca me han gustado los juegos de la política; no cuando se juega sucio, así que, aun cuando tenía ya una tesis para escribir, decidí salir de ahí. Además porque de nuevo se presentó la oportunidad de ser “bióloga de campo” con un buen proyecto que yo quería hacer para mi tesis. Este país es increíble en cuanto al manejo de muchas cosas, entre ellas la investigación, con un proyecto interesante del cuál no se había hecho mucho en México no hubo institución alguna que quisiera “prestarme” los monos que necesitaba para mi trabajo (pero, curiosamente, todos querían una copia del proyecto), así que de pronto, me dicen que había oportunidad de trabajar en el Colegio de Bachilleres, de laboratorista y la tomé. Ya ahí, el mismo semestre surgió la oportunidad de ser profesora… y así empezó mi carrera en el maravilloso mundo de la docencia. ¡Hace ya 20 años! Aún siento que fue ayer de tan maravilloso que resultó mi encuentro con los jóvenes. Por supuesto que hubo temores, el principal, como a todos en el grupo nos pasó, era el de que si sería una buena maestra, si sería capaz de motivar a mis alumnos, de dejarles algo valioso para toda la vida, si me recordarían con cariño, pero principalmente si haría algo valioso por ellos para que continuaran sus estudios. Para mi fortuna, el ser estudiante a la par que profesora me fue de mucha utilidad, pues, por un lado, sabía por qué mis alumnos en ciertas ocasiones estaban apáticos o aburridos y cambiaba la jugada, con su ayuda por supuesto y, por el otro, ya no me portaba tan fastidiosa en clase o buscaba la manera de no aburrirme y seguir “conectada”. Es curioso, actualmente con la especialidad estoy reviviendo parte de eso, aunque no estoy en clases presenciales, evoco esa época por las prisas con las que ando para hacer mis trabajos y porque soy bastante “especial” para leer ¡odio que me interrumpan! Supongo que soy de esas personas un tanto obsesivas-compulsivas cuando de leer se trata, pues para mi, la lectura no es sólo una tarea que hacer, intento que sea siempre un placer, más que eso, es para mi vital.
Nunca antes me había cuestionado hasta hacer este ejercicio de reflexión, de si estoy haciendo bien las cosas, de si la percepción que tengo de mi labor es objetiva, porque ciertamente uno puede creer que es el mejor maestro y que todo lo puede pero en realidad sólo los estudiantes pueden decirlo. No sabiendo cómo abordar esto y siempre consciente de que para todo puede uno solicitar ayuda, me tomé el atrevimiento de preguntarles a algunos de mis alumnos, de manera muy casual, de cómo me perciben, de cuáles cosas cambiarían de mi forma de dar clases; bueno, creo que les caigo bien. Por cierto, me enteré de algo curioso: soy una persona que hablo mucho, y muy rápido. Siempre he intentado controlar este hecho, porque cuando doy clases suelo salirme del tema. También he acostumbrado a mis alumnos a interrumpirme para preguntar alguna cosa que no hayan entendido, bien, ellos han usado mi “debilidad” para su beneficio: cuando les toca después de mi clase con algún profesor que no les es grato, ellos preguntan y preguntan, me extiendo y le robo tiempo al otro profesor. Debo cuidar ese aspecto o tendré problemas con los compañeros. También hice otro ejercicio, preguntarles a otros compañeros sobre mi labor, no me fue tan mal, hay que reconocerlo (aunque ellos se basan en lo que les dicen los alumnos también), sin embargo, dicen que les agrada que siempre pueden contar conmigo para que los apoye. No es que ellos me usen para “sacar” su trabajo, lo que sucede es que yo tengo, aparte de mis grupos, una plaza administrativa y estoy mucho tiempo en una oficina. Ellos tienen muchos grupos (que actualmente tienen un número de alumnos extraordinario) y muchas veces no se dan abasto, especialmente con aquéllos estudiantes que por alguna razón se atrasan y me los mandan para que los ayude a recuperarse, en vista de que también me dedico a preparar alumnos para sus exámenes extraordinarios, digamos, que me estoy especializando en enseñar bajo presión. Pero claro, no hay como dar las clases relajadamente, tomándose el tiempo necesario para que los alumnos reflexionen, participen, discutan y, por qué no, llevarlos más allá de lo que marca el programa (algunos me suelen visitar fuera de clase, en mi oficina, solo para platicar). Como comentaba, no me fue tan mal, sin embargo, cuando veo todo lo que otros compañeros hacen para preparar y organizar una simple clase de dos horas, todo el trabajo que conlleva elaborar un plan de clase, el tiempo que se toman para organizarse de acuerdo a una orden del día, no dejo de cuestionarme si estoy haciendo bien las cosas, pues me doy cuenta que me falta mucha preparación pedagógica y organizativa. Me considero una profesora “natural” y sólo conozco lo que muchos llaman “actitudes antipedagógicas” que intento evitar. Hago lo posible por mantener a mis alumnos interesados en la clase, de no aburrirlos, de variarles los ejercicios. Tan es así que echo mano de las cosas que les gustan, como películas “comerciales” y cómics y busco la manera de que sean una suerte de apoyo lúdico y de relacionarlas con los objetivos del curso. Otra cosa relevante que he observado, es que los alumnos se interesan por lo que uno hace fuera de clase, como son los cursos que tomo. Les platico que estoy en tal o cual curso o taller, que la finalidad es tal y que me va a servir para trabajar con ellos por X razón y a ellos les gusta que les comparta esas cosas. Quizá, como dice Esteve, lo toman como una forma de participación, y así sienten que son importantes y considero que su opinión es también relevante para mi formación. Particularmente, muchos me han preguntado de qué trata esta especialidad y para qué la estoy tomando. Eso me da nuevos ánimos para seguir, pues ahora no puedo defraudarlos.
Como muchos de mis compañeros de la especialidad, también me quedó muy bien grabado lo que dice Esteve en su documento, que ser profesor es una labor de ensayo y error: si uno yerra, la propia experiencia nos ayuda a levantarnos, enmendar el error y seguir adelante, si uno acierta, el premio es maravilloso, nos sentimos muy bien por haber servido a nuestros estudiantes. El sentimiento de “ser útil” de alguna manera se paga por sí solo. Y esto nos da pie para seguir superándonos, actualizándonos y aprendiendo a la par de nuestros estudiantes.
Como pueden ver, particularmente nunca estuve en realidad “entre la docencia y mi profesión”. Siempre tuve expectativas de que la docencia iba a ser algo importante en mi vida y se han cumplido. Los fracasos realmente se minimizan al compararlos con las satisfacciones de esta maravillosa labor. Que si aún me gustaría ser “bióloga de campo o de laboratorio”. Por supuesto que sí, esas cosas, cuando se prueban no se pueden desdeñar tan fácilmente, pero no me frustra el hecho de no poder realizarlas más, porque sé que estoy haciendo igualmente algo que quería hacer y, hasta ahora, no lo he hecho tan mal. Por otro lado, es una labor que cada día da para más, porque siempre hay manera de estimular la creatividad, es un juego fabuloso para el intelecto y me da la oportunidad de conocer infinidad de personas e ideas. Así que, sin temor a equivocarme puedo decir que, por lo pronto, seguiré muy a gusto frente al pizarrón, ya blanco en estos tiempos y próximamente, como profesora “virtual”. Por cierto, yo deseo seguir dando clases “presenciales”, no es que me oponga al “futuro”, simplemente sucede que soy un primate social y aprecio sobremanera el contacto humano, que es vital para mi.
Finalmente, quiero dejar muy presente que estas actividades fueron invaluables para mi quehacer docente. Me permitieron visualizarme desde otra perspectiva. Me dejaron maravillada de lo que tenemos en común todos los compañeros profesores de la especialidad, que son más cosas y más valiosas que nuestras diferencias, pero que nos hace mucha falta compartir nuestras vivencias docentes y experiencias. Quizá sería de suma utilidad que, al igual que nuestros alumnos, en cada plantel donde laboramos, formemos grupos para compartir, para apoyarnos y para conocernos mejor, siempre en beneficio de nuestros jóvenes estudiantes y para ensayar in situ nuestras propias competencias, como docentes y como personas.
Deseo terminar dejándoles un párrafo escrito por Desmond Morris, Biólogo (etólogo) muy esmerado en estudiar la conducta humana desde su posición “animal”, en el que hace referencia a la educación en las escuelas y los profesores: “El maestro utiliza su mayor experiencia para vencer la mayor inventiva de sus alumnos. Su cerebro se ha vuelto, probablemente, más anquilosado y rígido que el de ellos, pero enmascara esta debilidad impartiendo grandes cantidades de hechos “indiscutibles”. No hay argumentación, sólo instrucción…”. Así pues, dejemos los hechos indiscutibles para los dogmas religiosos y fomentemos la argumentación y la creatividad o inventiva para formar personas en el libre ejercicio de la razón.
Gladys Margot Neri Colin.
Colegio de Bachilleres.
Plantel No. 15 “Contreras”.
Verano de 2011.
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